Producciones periodísticas: Crítica cultural

“La danza del vientre y las cabezas voladoras”, es el título “creativo” con que decidí llamar a esta Crítica Cultural que entregué hace un mes en la facultad como trabajo práctico.

¿Qué es una crítica cultural? es un texto de opinión que debe realizar una persona competente con el ámbito cultural que critica, en donde se apunta a evaluar una obra concreta (teatro, película, libro, programa de tv, etc) resaltando los aspectos positivos en primer lugar y también los negativos. Tiene la función de informar sobre las características de la obra, describir el espectáculo y entretener. Existen casos en los que el lenguaje técnico (como pasos de baile, recursos teatrales, escalas musicales, etc) le exigen al crítico o periodista que recurra a un lenguaje “educativo” para que la crítica pueda ser entendida por un público medio. Pero eso ya dependerá de lo que cada medio de comunicación considere que es su tipo de público.

En este caso la crítica debía ser destinada a un medio local (correntino). Comparto con ustedes algunos fragmentos:

“Al entrar a la sociedad Libanesa, la gente se apura para conseguir un asiento. De las 200 sillas ya están ocupadas 150 y todas ellas intercaladas. Por lo que el que quiere sentarse adelante debe molestar a los que ya se encuentran ocupando un lugar. Un ambiente festivo y desorganizado. Un olor a macitas dulces invade el lugar y las entradas salen como pan caliente faltando solo cinco minutos para el comienzo del show.

Al traspasar la cortina de entrada pueden observarse cuadros escritos en libanés con retratos de figuras reconocidas en el mundo de las danzas árabes. Todos ellos colgados bajo los ventiladores del salón. Un espacio aireado, con grandes ventanales que se encuentran cerrados por el día de frío. Las cortinas que cuelgan de ellos dividen a los espectadores de las bailarinas, pero el viento permite entrever que están todas preparadas y muertas de frío.

En Corrientes capital, la sociedad Libanesa es la más importante sede que hay en materia de baile y títulos de profesorado. En la actualidad unas 200 alumnas asisten a clases de lunes a viernes, y los sábados tienen clases de postura. Pero este sábado, 6 de septiembre, es diferente porque se realiza el tradicional té árabe donde los familiares de las bailarinas comen macitas tradicionales mientras fotografían a sus conocidas odaliscas.

El show comienza con un derbake movido. Una de las profesoras aparece en escena vistiendo un espectacular traje lila lleno de strass y monedas egipcias. Marcela Maidana es la más jóven de las tres profesoras de la academia. Tiene 22 años y desde los 8 que sabe vibrar en el escenario. Un compilado de shimi, maya, twiss y descaderado levanta al público con aplausos y silbidos. Desde el abuelo hasta los hermanos de las odaliscas (y en algunos casos hijos) sacan fotos y gritan “Marcela sos una diosa”.

Como es tradicional que en los shows de la Sociedad Libanesa se respete la jerarquía entre profesoras, Marcela es interrumpida inmediatamente por Karina, la profesora más importante de la academia que despliega unas alas doradas sobre el escenario y realiza una interpretación al estilo de una cobra. La música se torna misteriosa y ahí mismo aparece la tercera profesora de la academia, Carolina, que parece un poco perdida con los pasos de la coreografía ya que no deja de mirar a sus compañeras de baile. Lo que luce en realidad es su traje bañado de brillos dorados y su cabellera larga y rubia (nada típico en una odalisca tradicional).

Continuando con el show, lo próximo que atrae a los espectadores, que ya estaban un poco distraídos, son los candelabros llenos de velas que pesan sobre las cabezas de tres chicas jóvenes. Pero cuando eso parecía lo más impresionante del momento, otras tres chicas entran a escena con sables en la cabeza. Ahora si, todos miran hacia el escenario, donde sables, fuego, y odaliscas estilizadas realizan combinaciones mortales. Para alivio de todos los que se encontraban en el salón, el show de las seis odaliscas termina sin mayores inconvenientes. Salvo por el desabrocho de una bincha que provocó que tres nenitas espectadoras subieran al escenario para pelear por ella.

Entonces desde la sala de control de música anunciaron que los espectadores podían pasar a tomar el té (que ya venía incluido con la entrada) y a probar las macitas típicas de, se supone, el Líbano.

Aproximadamente por 15 minutos se distrajo a los espectadores con té y comida, mientras acomodadores organizaron mesas en el salón con sillas alrededor. Luego invitaron a que todos tomen asiento para continuar con la función y también con el consumo de dulces.

Ahora las odaliscas aparecían por todos lados, bajaban desde el escenario, cruzaban los ventanales y bailaban entre las mesas, mientras la música se mantenía tranquila. Aproximadamente fueron cinco los temas balady que balancearon a las bailarinas por todo el salón con movimientos suaves y precisos. Rubias, morochas, con flequillo, jóvenes, señoras mayores, hasta ahora todas mujeres.

Pero en la Sociedad Libanesa también hay un hombre que asiste a las clases y participa en los shows. Aunque a algunos les suene extraño, en el Líbano las danzas árabes son bailadas por hombre y mujeres. Y las únicas diferencias se relacionan con la vestimenta y los movimientos de busto. Pero ese conocimiento lo tienen todos los que asisten al té, porque ya lo conocen y lo aplauden ahora que está en el escenario bailando Debke junto a otras seis bailarinas que llevan túnica.

El Debke es un tipo de danza folclórica árabe que se baila con túnicas y casacas. Las mujeres llevan tacos y caderín por sobre la túnica y los hombres llevan turbantes y bastones. Todos saltan al mismo ritmo. Y luego de este grupo son tres grupos más los que van a realizar demostraciones con bastones coloridos.

El lugar parecía una fiesta con todos los invitados satisfechos. No faltaron los niños corriendo por el salón y los novios de las bailarinas, tampoco sus amigos, quizás en busca de otras odaliscas.

Antes del gran final, dos jóvenes hermosas realizaron un baile con capas (como el velo pero de tela más pesada y opaca) y mostraron cómo podían mover de una forma increíble su abdomen a contra tiempo. Hacían el conocido “camello” y el famoso shimi que hacía vibrar sus caderas de un modo extraño pero agradable. Inmediatamente al terminar su baile, otras veinte chicas entraron al escenario con una música africana. Llevaban grandes máscaras que simulaban ser caretas indias. Todo indicaba que se trataba del último show, el de las profesoras.

Por unos cinco minutos el baile tribal enloqueció a los espectadores, sobre todo cuando las veinte chicas revoleaban sus cabezas simulando un exorcismo. Lo que a muchos les gustó y a otros cuántos les impresionó. Todos ellos ovacionaron a las odaliscas cuando el baile terminó, y ellas respondieron de la forma más tradicional: palma de la mano sobre corazón, luego sobre la boca y después la cabeza, finalmente apuntando al público.

El show había terminado a las siete y cuarto de la tarde, 15 minutos más tarde de lo estimado. La Sociedad Libanesa, ubicada sobre calle San Lorenzo, finalmente volvió a la tranquilidad cuando la última de las odaliscas salía del lugar.”

7 comentarios

  1. SpamLoco:

    Yo quiero foto de la profe Marcela, jejeje.

    Muy bueno el relato, fue como si hubiese estado allí aunque no me imagino cómo serán las macitas del Líbano.

    Saludo.

  2. Maru:

    ¿Foto de Marce? Se lo voy a consultar :O

    ¡Soy una estudiante con códigos!(aplausos)

    Las macitas del Líbano son como raras, te mando por correo algunas para que pruebes, ¿dale? jajaja!

    Gracias :)

  3. coco:

    yo me subo a lo que dijo SpamLoco y pido tambien la foto de la profe Marcela.

    Maru da al publico lo que pide! jajajaja..

    Muy buena la critica. Que no te pase como Homero nomas cuando fue critico gastronomico.

    Un abrazo
    Cuidate

  4. Maru:

    Coco: Ayyy no se qué hacer! ¿El público o la ética profesional? :P

    ¡Gracias por pasar! un abrazo para vos Coco :)

    pd: No me acuerdo de ese capítulo :S

  5. Bruno:

    Perdón, pero eso no es una crítica es una crónica y en todo caso una nota de color, no hay valoración ni justificación. ¿Aprobaste? hummmm ¿A qué facultad vas y quién es tu profesor?? La crítica se hace a la obra no a lo que hace la gente. Lo que has hecho es una deformación de la crítica que se denomina patológica. Tu “crítica” es impresionista y esto no califica como crítica cultural ni nada. Lo lamento.

  6. marytha:

    me gusto muxo toa la info k salia i me sirvio muxo para poder aser mi trabajo
    gracias :D

  7. Maru:

    Bruno: No tenés que lamentarte… todos sabemos que a veces en la universidad se deforman un poco las cosas y que varían de acuerdo a la orientación de cada una de ellas. La crítica si la aprobé porque seguía los criterios que en la cátedra consideraban correctos. Supongo que la idea era no evaluar una crítica sin ser una persona capacitada para ello. Hoy en día cualquier periodista promedio cree que sabe de arte en general, abogacía y medicina. Y a veces quizás es mejor hacer lo que uno mejor sabe hacer: describir.

    De acuero a los apuntes que leímos antes de hacer esa crítica, había varias maneras de hacer una. Es decir que no hay un modelo universal.

    Por la forma en la que me decís las cosas supongo que sos de otra corriente de las “críticas culturales”. Me pregunto dónde te habrás formado.

    En ese momento cursaba la Licenciatura en Comunicación Social de la Universidad Nacional del Nordeste con el profesor Roberto Satina.

¿Algo que decir?